En resumen
Una pala no te convierte en mejor jugador, pero una que no encaja te complica el juego más de lo necesario. Tres propiedades lo deciden casi todo: la forma marca el tamaño del punto dulce, el balance cuánta masa hay en la cabeza y el núcleo cuánto perdona la pala. Con eso asignamos los modelos a los cuatro tipos de jugador.

